El apagón duró casi un año, pero no nos dejó viendo un chispero

El apagón duró casi un año, pero no nos dejó viendo un chispero

Entre 1992 y 1993, Colombia quedó a oscuras. Situación que unió a las familias en casa, como hoy.

Caminar por los andenes de las ciudades se convirtió en una odisea. A la romería de vendedores ambulantes con sus mercancías extendidas se sumó el ronroneo y el olor a combustible de las motobombas eléctricas en las puertas de cada local.

¿Por qué? No había luz eléctrica en Colombia. Así como se lee. Entre el 2 de marzo de 1992 y el 7 de febrero de 1993 el país se quedó a oscuras. ¿Y entonces? ¿Cómo jugar TikTok? ¿Cómo se cargaba el iPad? ¿Y Netflix?.

En aquella época no existía internet como la conocemos ahora y en el transporte masivo reinaban malolientes buses de cuyas puertas colgaban en racimos los pasajeros. Sin embargo, en el ambiente en general reinaba el optimismo porque el presidente liberal César Gaviria no solo era un joven y moderno político que había entregado las más importantes responsabilidades a un grupo de precoces funcionarios bautizado como ‘el kínder de Palacio’, sino que sacó adelante la plural Constitución de 1991, nuestra Carta Magna actual.

Además, su eslogan político era ‘Bienvenidos al futuro’ y los economistas hablaban bondades de la apertura que nos permitiría coger de los estantes de los supermercados los productos que se consumían en París o Nueva York. ¿Qué podría salir mal? Dejó de llover.

Al principio la gente no le vio problema. Al contrario, eran días de cielos diáfanos, ideales para ir al parque y llegar a casa a bañarse como en un verano inolvidable. Entonces el Gobierno empezó con una campaña a la que muchos no le prestaron atención: “Cierre la llave”, el equivalente al actual “lávese las manos”.

En la televisión, cuyas opciones de canales se contaban con los dedos de una mano, una figura fue tomando el protagonismo: el meteorólogo Max Henríquez, quien en el Noticiero Nacional informaba sobre las causas de la sequía, atribuidas al fenómeno de El Niño y al desolador nivel de los embalses.

Sus notas eran cada vez más alarmantes porque mostraban a los técnicos que angustiados señalaban que aquellos iban secándose. Y así, un país considerado una potencia hídrica en el planeta se encontró sin una de las fuentes esenciales para producir energía.

FUENTE: EL TIEMPO

Link: https://www.eltiempo.com/mas-contenido/el-apagon-duro-casi-un-ano-pero-no-nos-dejo-viendo-un-chispero-478146 

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