El Niño gana fuerza y el mercado se estrecha: un escenario cada vez más crítico para los grandes consumidores
1. La inminente amenaza climática, el fenómeno del niño.
El mercado ya empezó a leer la señal, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) del 09 de abril de 2026, reportó que hoy predominan condiciones ENSO-neutrales, pero solo de forma transitoria, la probabilidad de que surja El Niño entre mayo y julio de 2026 ya es del 61%, con persistencia sobre todo el segundo semestre del 2026, con más fuerza al cierre del año reportando probabilidades superiores al 90%.
El riesgo de ocurrencia es inminente, además toma cada vez más fuerza la intensidad al cierre del año, la probabilidad reportada de que el fenómeno climático alcance una categoría fuerte o muy fuerte ya supera el 50%.
2. Riesgo de desabastecimiento y coyuntura del sistema
A pesar de las reservas hídricas actuales, y como consecuencia del final del fenómeno de La Niña, los embalses se mantienen sobre la media histórica. Sin embargo, esta tranquilidad es transitoria.
Frente a la coyuntura de demanda que enfrenta el sistema, y considerando que: a finales de 2026 solo se espera la entrada de 700 MW de nueva generación, el margen de maniobra resulta mínimo frente a lo proyectado.
Esta situación incrementa el riesgo de desabastecimiento y se intensifica aún más por el actual escenario de escasez de gas natural a nivel nacional. En efecto, para finales de 2026 se proyecta que la producción local cubra apenas cerca del 55% de la demanda, en un contexto de alta exigencia del parque térmico asociado al fenómeno de El Niño, lo que acentuará la dependencia de importaciones y la vulnerabilidad del sistema energético.
De hecho, el Gestor del Mercado ya ha advertido que la producción nacional viene en declive y que el país deberá complementar su abastecimiento con gas importado. En esa misma línea, la UPME, en el Plan de Abastecimiento, expone la necesidad de contar con al menos tres nuevos puntos de importación, de los cuales hoy en Colombia solo existe uno.
Esto agranda la brecha de recursos disponibles para generación térmica y asegura una inminente alza en los precios de la bolsa de energía, lo que puede terminar trasladándose a la demanda en el mercado regulado, por la exposición y manejo de los portafolios de los comercializadores, y en el mercado no regulado, para aquellos usuarios que no cuenten con cobertura contractual o que mantengan contratos con exposición a bolsa.
3. Riesgo financiero y estrechez de la oferta en el mercado
La acumulación de todos estos factores pondrá contra las cuerdas a muchos actores,
especialmente a los comercializadores que no se encuentra totalmente cubiertos ante la
volatilidad del mercado, enfrentándose a un riesgo inminente de liquidez durante un escenario de precios extremos.
Como consecuencia, la oferta de energía disponible en el mercado puede ser casi nula y
estrecharse a precios muy altos en lo que queda del año 2026 y durante todo el año 2027.
4. El papel de la demanda ante el riesgo sistémico (Respuesta a la demanda)
En un sistema como el colombiano, donde una parte importante de la generación depende de la hidrología, un escenario de menor lluvia no solo presiona la oferta, sino que también obliga a mirar a la demanda como una herramienta real de respaldo. En ese contexto, la respuesta a la demanda vuelve a tomar relevancia como un mecanismo para reducir consumo en momentos críticos, aliviar la presión sobre el sistema y aportar confiabilidad cuando la generación hídrica pierde capacidad de cobertura.
Como consecuencia, este mecanismo gana relevancia dentro de la estrategia energética de los grandes consumidores, al convertirse no solo en una alternativa de respaldo para el sistema, sino también en una oportunidad de capturar ingresos a partir de su capacidad de gestión y flexibilidad operativa.
Contar con registro de sus fronteras en DDV o RD puede habilitar oportunidades de ingresos adicionales, sin embargo, la clave será gestionar de forma adecuada su participación versus el riesgo.
5. Estrategia de contratación, gestión energética y blindaje ante la volatilidad
El valor de estar contratado ante este escenario de altísima incertidumbre y asegurar un valor competitivo a precio fijo, es la estrategia más robusta para evitar el traslado de los altos precios al usuario. Además, mecanismos como la autogeneración remota y el productor marginal remoto abren una nueva ruta para los grandes consumidores, al permitirles asegurar parte de su abastecimiento en condiciones más competitivas y, al mismo tiempo, construir un modelo de negocio alrededor de su gestión energética.
Por otro lado, se verá un beneficio adicional en la disminución del componente de restricciones, lo que se respalda con el comportamiento inverso que presenta con el precio de bolsa y la estimación de sobrecostos asociados a los decretos emitidos en los últimos meses.
En un entorno de alta incertidumbre, construir desde ahora un portafolio de suministro que minimice los costos energéticos es la mejor decisión estratégica. Esperar puede significar llegar tarde a un mercado más estrecho, más costoso y más expuesto. Este es el momento de actuar, asegurar coberturas y proteger la operación frente a la volatilidad que podría intensificarse en los próximos meses.
